Cuelgo el teléfono, y sonrío.
Te veo mejor (al menos lo que se puede ver a través de la línea telefónica).
Aprovecho que es sábado y que el tiempo apremia menos, y me quedo 5 minutos mirando al infinito, sin hacer nada, disfrutando de la "bondad" de la noticia que me acabas de contar.
Me alegro mucho por ti, ya lo sabes.
Finalmente, consigo despegar los ojos de la pared y volver en mí. Es entonces, cuando me viene a la cabeza, algunas ideas que están muy bien reflejadas en el libro de Nativel Preciado,
"EL EGOISTA", y que plasman a la perfección, el trasfondo, o el segundo plano, de nuestra ya abandonada conversación.
"La tentación no está hecha para resistirla, sino para caer en ella.
El erotismo es una forma de comunicación,
pero el sexo es la razón esencial que dirige la mayoría de nuestros nuestros actos.
El drama es que no puedo pecar desde hace un tiempo,
y a veces me veo forzado a contar el tiempo en unidades muy pequeñas".